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Bajar gratis el libro completo “Antígona” de Sófocles publicado en el año 2008. Lectura complementaria recomendada para estudiantes de 3° Medio.

  • Editorial: JUVENTUD.
  • Formatos de descarga disponibles: TXT – PDF – EPUB – DOC – FB2 – SNB. (ZIP – TAR.GZ – ARC – RAR – CBZ).
  • Páginas: 170.
  • ISBN: 9788426136619.
  • Incluye un resumen de 13 páginas, y las preguntas de prueba más frecuentes.
  • Publicado el: 6/4/2008
  • Género/Colección: Tragedia.
  • Descripción: La obra de Sófocles narra la historia de Antígona, hija de Edipo y así la de los últimos descendientes de la casa de los Lablácidas. La historia comienza tras la batalla en la que los dos hermanos de Antígona, Eteocles y Polinices, acaban de forma recíproca con sus propias vidas. Tras este funesto hecho, el vigente rey de Tebas, Creonte, pariente de las difuntos, toma una medida quizá desmesurada prohibiendo la sepultura de Polinices, a quien considera un traidor por atacar la ciudad de Tebas. Lo cierto es que Polinices solo trataba de recuperar (mediante la guerra) lo que le correspondía por derecho, ya que su hermano se negó a cumplir el trato pactado anteriormente entre ellos en el que se repartían el gobierno de la ciudad de Tebas durante ciertos años. Durante el transcurso de esta guerra tuvo lugar el trágico final en el que ambos morían a manos de su propio hermano en una doble estocada final a las puertas de la ciudad de Tebas. Como he dicho anteriormente, Creonte, sumándose a la cadena de tragedias a la que su familia estaba condenada, prohíbe dar sepultura a Polinices dándosela a Eteocles. Antígona, lógicamente, no está de acuerdo con esta decisión del nuevo rey, y pese a los esfuerzos de su hermana Ismene por convencerla de lo contrario, decide enterrar a su hermano, cumpliendo con la ley de los Dioses (al menos la que ella interpreta) y haciendo caso omiso de las leyes reales. Antígona no logra hacerlo, pues cuando trataba de concluir los ritos necesarios para su correcto viaje al mundo de los muertos, los soldados y guardias de Creonte la apresan y la llevan ante él. Creonte no muestra clemencia (al menos en un principio) ante ella, ni siquiera al pedirle su propio hijo, Hemón, prometido de Antígona, que cambie de actitud. El personaje de Hemón es, a mi parecer, el más interesante de toda la tragedia, pues, mientras trata de resignarse al criterio de su padre y rey Tebas, al mismo tiempo intenta convencerle de que no lo haga, pero no pidiendo piedad por tratarse de su prometida, sino, demostrando que conoce a su padre, comparándolo con un “joven inexperto” y tachándolo de mal gobernante apelando a los principios griegos de democracia, golpes, que creía surtirían efecto en él. Lo cierto es que no lo consigue, pero a mi entender, tienen mucho que ver en su futura recapacitación. Tanto Antígona, como Hemón, como Corifeo, le hacen saber a Creonte que el pueblo le tiene por un tirano y que en realidad están a favor del indulto de Antígona y la correcta sepultura del hijo de Edipo, aunque nunca serían capaces de reconocerlo ante él, no por respeto por la ley, como debiera ser, sino por miedo al propio Creonte. Aun así, Creonte ve en estas palabras una especie de conspiración contra su buen juicio negándose por completo a ceder ante las exigencias de aquellos a los que considera criminales o cómplices de criminales. De nuevo el ciego Tiresias, como ya lo fue en la historia de Edipo, provoca y supone un cambio en los acontecimientos, ya que en su visita al rey Creonte, confirma las palabras de Antígona, Hemón y Corifeo, dándoles un cariz diferente, en esta ocasión, no representa al pueblo de Tebas, sino a los Dioses, haciendo saber a Creonte, que éstos no estaban contentos con él y que si dejaba sin sepultura a Polinices y mataba a Antígona una serie de maldiciones caerían sobre el pueblo de Tebas. Creonte, cegado de nuevo por el sabor dulce del poder y la tiranía, ve en estas palabras del ciego Tiresias, una amenaza directa hacia su persona y hacia su pueblo al que dice amar por encima de sí mismo, por parte no de los Dioses sino del propio Tiresias. Y opta por insultar al ciego sin creer sus palabras, tras lo cual, el ciego Tiresias decide marchar, no sin antes maldecir a Creonte con un hijo muerto en sus brazos, como compensación de las muertes de las que sea causante. Hasta aquí dura la intervención del ciego, y es cierto que parece que no ha cambiado mucho las cosas, pero más tarde veremos que sus palabras provocarán el cambio de actitud del rey. Antes de esto, al apresar el rey a Antígona se produce un enfrentamiento entre Antígona y su hermana Ismene, apresada también por Creonte, en el que Antígona acusa a su hermana de falsa y traidora de la familia por no haber querido tomar parte en el entierro de su hermano. Ismene pide ser sancionada junto a Antígona, no deja claro si por amor a su hermana, por culpabilidad y arrepentimiento de no haber mostrado respeto por su familia o por algún otro motivo, pero Antígona, demostrando su orgullo de lo que había hecho, le niega el “privilegio” de morir por su familia. Ismene no vuelve a aparecer en la historia, ya que Creonte le perdona. Antígona, por orden del rey es enterrada viva en una cueva donde tendrá comida suficiente para subsistir privándola así de vivir ni entre vivos ni entre muertos. Y Polinices seguirá sin sepultura hasta que Creonte, hablando con Corifeo y asustado profundamente por las palabras del ciego, cambia de opinión y decide rectificar y deshacer lo que hizo siendo él mismo quien de entierro a Polinices y libere a Antígona, prometida de su hijo, de su cautiverio. Lo primero, la sepultura de Polinices, sucede sin mayores inconvenientes, pero al llegar al lugar donde debiera esperarle Antígona sucede que ésta ya no espera más que al Dios que venga a llevarla al reino de los muertos, pues se había colgado del techo de la cueva dándose a sí misma muerte, y Hemón, desconsolado, lloraba a sus pies. Creonte intenta levantar a su hijo cuando este le escupe e intenta herirle con su espada, para acabar dándose muerte a si mismo como hizo su amada. La maldición predicha por el ciego Tiresias se cumple al fín y Hemón yace muerto abrazado a Antígona. Creonte vuelve a Tebas con su hijo muerto en brazos para descubir que Eurídice, su esposa, al enterarse de la muerte de su hijo se suicida también culpando a Creonte de la tragedia. Y así termina la obra, con Creonte sostienendo su familia muerta en sus propios brazos.
  • Idioma: Español.
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Subido por: Damian Nacimiento, el día 11/4/2017 con una puntuación de 4.61 (Máx 5). Con frecuencia los servidores pueden sufrir problemas de tipo técnico. Puedes volver a tratar dentro de un momento.

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